Monotributo 2026: no te pases de categoría sin darte cuenta
La recategorización no es el momento de enterarte. Es el momento de confirmarlo.
Si sos monotributista, el momento más incómodo del año es la recategorización: entrás a ARCA (ex-AFIP), sumás lo que facturaste, y recién ahí te enterás de si zafaste, subiste una categoría o —el peor caso— te pasaste del tope y te quedaste afuera.
El problema no es la recategorización en sí. Es enterarte ahí. Para cuando abrís la calculadora en enero o julio, la plata ya está facturada. No hay nada que ajustar: solo confirmás lo que pasó.
La categoría se decide todo el año. La recategorización solo la anota. Si la mirás una vez cada seis meses, siempre vas a llegar tarde.
Cómo funciona el tope (la parte que casi nadie tiene clara)
El monotributo tiene categorías (de la A para arriba) y cada una tiene un tope de ingresos brutos anuales. Los números exactos los actualiza ARCA por inflación —conviene mirar los vigentes en el sitio oficial, porque cambian—, pero lo importante es cómo se mide:
- No es el año calendario. El parámetro son tus ingresos brutos de los últimos 12 meses móviles. En agosto, cuenta desde el septiembre pasado hasta hoy. En septiembre, se corre un mes. Es una ventana que se mueve con vos.
- Es facturación bruta, no lo que te queda. Entra todo lo que facturaste, antes de gastos, retenciones o el dólar que perdiste en el camino.
- La recategorización es semestral (enero y julio), pero mide esos 12 meses hacia atrás en cada corte.
Por eso un mes muy bueno de facturación —un proyecto grande, un cliente que pagó tres facturas juntas— puede empujarte al tope aunque el resto del año hayas venido tranquilo. Y si no lo estás mirando, te enterás cuando ya no podés hacer nada.
Qué pasa si te pasás
- Te pasás poco: subís de categoría y pagás una cuota mensual más alta. Molesto, pero manejable.
- Te pasás del tope de la última categoría: quedás excluido del monotributo y pasás a Responsable Inscripto, con IVA, Ganancias y un contador casi obligatorio. Es un salto grande, y si te agarra de sorpresa, es carísimo.
La diferencia entre las dos situaciones muchas veces es haberlo visto venir con tiempo: frenar o reprogramar una factura para el mes siguiente, separar una actividad, o planificar el pase a RI en vez de comerlo de golpe.
La costumbre que te salva: mirarlo todos los meses
No hace falta ser contador. Alcanza con tener a mano, cada mes, una sola cifra: cuánto llevás facturado en los últimos 12 meses y qué tan cerca está del tope de tu categoría. Con eso ves la pared venir desde lejos —tres, cuatro meses antes— en vez de chocarla en la recategorización.
Podés llevarlo en una planilla: una fila por factura, una fórmula que sume la ventana móvil de 12 meses. Funciona… si la mantenés al día todos los meses. En la práctica, la planilla se abandona justo cuando más la necesitás (ver por qué no llevar nada sale caro).
La Mangoneta te lleva la cuenta sola
Cargás cada cobro por WhatsApp o Telegram ("cobré 800 USD de Deel") y la app mantiene tu facturación de los últimos 12 meses actualizada, te muestra en qué categoría estás y te avisa cuando te vas acercando al tope. La recategorización deja de ser una sorpresa y pasa a ser un trámite.
Esto es información general, no asesoramiento contable. Los topes, fechas y valores vigentes confirmalos siempre en ARCA o con tu contador/a.
